INICIO DE UNA BÚSQUEDA DE EMPLEO

La primera vez que me enfrenté a la búsqueda de empleo, fue con dieciséis años. No había trabajado nunca con contrato y quería un trabajo que me permitiera ganar dinero en verano para mis gastos.

No sabía por dónde empezar e ir al Servicio Público de Empleo (por entonces todavía era INEM) nos pareció una buena idea a mi amiga y a mí.

Sí, lo sé, la autonomía de los dieciséis no es la misma que cuando te haces mayor. En la adolescencia me pareció buena idea buscar trabajo acompañada.

En la oficina de empleo nos atendió una señora muy poco amable a la que no parecía gustarle demasiado dar información a personas desempleadas. Yo estaba muy nerviosa, sonriendo sin parar, intentando establecer contacto y sumamente atenta a lo que me dijesen.

Fue un chasco monumental.

La señora se limitó a pedirme una serie de datos y entregarme un papel que tenía que volver a sellar cada tres meses.

Cuando le pregunté sobre posibles trabajos, me informó que allí no iba a encontrar ofertas y me recomendó que entregase el currículum en la tienda de mi barrio y en alguna empresa que me pudiese interesar.
Sin darme tiempo a más, dio paso a la siguiente persona de la fila y yo me quedé ahí, con mi sonrisa congelada y los ojicos como platos.

Camino a casa fui rumiando varias cosas:

No tenía un currículum

No sabía qué era un currículum

¿Entregarlo? ¿YOOOO?

¿Es que eso no lo hacían en el Servicio de Empleo?

Me busqué la vida y encontré trabajo limpiar unas oficinas por horas.

Podría ser el fin de la historia, pero a los años, me volví a enfrentar a la búsqueda de empleo.
Sucedió al terminar la carrera universitaria.

“¿Qué se supone que tengo que hacer ahora que he obtenido el título?”

“Y con este título universitario… sé trabajar… ¿verdad?”

Esa vez me pilló algo más preparada.

  1. Pensé en qué me gustaría trabajar: Objetivo profesional.
  2. Me especialicé: formación complementaria.
  3. Listé las empresas y entidades que podían tener el tipo de trabajo que me interesaba.
  4. Preparé varios currículums (ya sabía cómo se hacía).
  5. Estuve atenta en prensa (sí, en los 90 el trabajo se ofertaba en los periódicos… no había móviles, ni Google, ni Infojobs) a todas las ofertas que pudiesen salir.
  6. Entregué los currículums en persona, intentando siempre hablar con la persona responsable del proyecto que me interesaba.
  7. Realicé ”networking”: Red de contactos que dan acceso al mercado de trabajo oculto.
  8. Preparé bien el proceso de selección: Dinámicas de grupo, pruebas, entrevistas, etc.

¿Por qué os cuento todo esto? Porque yo hubiese agradecido poder encontrar una información clara sobre la búsqueda de empleo.

Y no cualquier información.

Información escrita en lenguaje sencillo y directo, que me presentase la realidad tal y como es,  y me facilitase pautas que me ayudasen a hacer las cosas lo mejor posible.

Y de esto va este blog.

Elección de estudios

Vocación y talento

Búsqueda de empleo

Desarrollo personal y profesional.

Así que, hablaremos de los factores a tener en cuenta al elegir estudios teniendo en cuenta talento, salidas profesionales, intereses y capacidades.
Buscaremos trabajo, elegiremos el objetivo profesional, veremos las salidas profesionales, mejoraremos nuestra empleabilidad, analizaremos la realidad, prepararemos el curriculum, conoceremos los recursos y prepararemos el proceso de selección.
También haremos un hueco y trabajaremos con las emociones que nos acompañan en ese proceso: Ilusión, miedo, incertidumbre, inseguridad, rabia….

Empecemos paso a paso.